Distracción cognitiva: cuando nuestra mente está en otro lugar mientras conducimos
Cuando hablamos de distracciones al volante, normalmente pensamos en el móvil, el GPS o cualquier otro elemento que haga que apartemos la vista de la carretera. Sin embargo, existe otro tipo de distracción, menos visible que las anteriores: la distracción cognitiva.
¿Qué es la distracción cognitiva?
La distracción cognitiva sucede cuando nuestra mente se desconecta de la actividad de la conducción. Ocurre cuando nuestros pensamientos, preocupaciones o emociones ocupan una parte importante de la atención que necesitamos para conducir.
Podemos estar mirando a la carretera y tener las manos en el volante, pero nuestra mente puede estar concentrada en «otro lugar»: una discusión, un problema o cualquier otra situación personal que nos inquiete.
¿Qué puede provocar esta situación?
La distracción cognitiva puede tener diversas consecuencias:
- Reduce nuestra capacidad para detectar estímulos en la carretera.
- Dificulta mantener la concentración durante la conducción.
- Aumenta la posibilidad de cometer errores mientras conducimos.
- Disminuye nuestra capacidad para tomar decisiones ante situaciones inesperadas.
¿Cómo podemos evitarla?
No podemos evitar que aparezcan pensamientos mientras conducimos, pero sí podemos aprender a dirigir nuestra atención hacia aquellos elementos que nos ayudan a mantener una conducción más segura.
- Dejar los problemas fuera del coche. Si acabamos de vivir una situación estresante, es recomendable tomarnos unos minutos antes de conducir para calmarnos.
- Reconocer cuándo nuestra mente se ha ido. Si nos damos cuenta de que llevamos unos minutos pensando en algo ajeno a la conducción, podemos utilizar ese momento como señal para volver a prestar atención al entorno que nos rodea.
- No intentar resolver los problemas mientras conducimos. La conducción no es el momento ni el lugar adecuado para analizar una discusión, tomar decisiones importantes o planificar cómo solucionar un problema.
- Prestar atención durante los trayectos rutinarios. Intenta fijarte en los estímulos del entorno, en los detalles de la vía y en los elementos que están en movimiento o que son diferentes de lo habitual. Esto te ayudará a mantenerte alerta.
La seguridad al volante no depende únicamente de mantener los ojos sobre la carretera. Conducir también implica estar mentalmente presentes y prepararnos para responder a lo que sucede, mientras conducimos, en cada momento.





